Ahora, me es lejano hasta el paisaje.
Estaba a nuestra vista y no lo vimos;
no lo quisimos ver, si, lo ignoramos.
Fuimos dejando todo tan distante;
los geranios florecidos en febrero
y aquel huerto de albahaca y manzanilla,
que nos daba fragancias tan queridas.
Un inmenso silencio se suspende.
Ahora, me es lejano hasta el paisaje,
pero, ¿quieres volver al álamo y al río?
Retomemos veranos secuestrados,
descubriendo los aires de la sombra.
Ven, abre las puertas y los ojos cerrados.
Abre el domo del eco, que repite mi nombre
y baña los árboles de mango y mandarina.
Busquemos en el parque, una silla vacía
y dime que me quieres, con voz de melodía.
Ven, contemos hasta diez entre susurros,
mientras se apilan, se repliegan, retroceden
a su costumbre de abandono los jardines.