Te marchaste cuando el ardor
de la primera brasa resbaló entre tus dedos
huiste cuando el calor
de mis labios quemó los tuyos
no lograste encender la pira
que tenías entre tus brazos
porque siempre fui demasiado fuego para ti.
Algunas personas no están hechas para aguantar la fuerza y la delicadeza del alma del poeta. No saben que detrás de esa coraza, se esconde el recelo y la sensibilidad.
Uff, arden tus versos en cada palabra. Somos fuego, a pesar de que quieran extinguirnos, la brasa permanece y se incendia con más fuerza. Bellísimo poema. Felicidades
Abrazo grande. Feliz Navidad!!