Tengo un jardín sembrado con flores y silencios, en donde mi alma imagina ilusiones no alcanzadas, músicas celestiales y rosas sin espinas. En cada una de sus flores he depositado un sentimiento, un recuerdo o un amor. En mi jardín encantado todo tiene un sentido: la vida, el dolor, la tristeza, el amor y como no, el silencio. Hay una flor con tu nombre, y no quiero que se marchite, pero llegando las blancas nieves…, también esta flor se despide. Ya no tengo la flor querida, pero si me queda el silencio y este, como mi sombra, me acompañará siempre.
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Preciosa melancolía…en ese “jardín” …🩵
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Saludos y buen día, David,!
Buenos días María: Muchas gracias por tu saludo y si mi aportación te pareció que es aceptable me alegro mucho. Un abrazo,
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