Ese sabor a crepúsculo
los rizos dorados de la tarde
los azahares de tu sonrisa,
el perfume de las hojas enredadas
en el otoño de tu pelo.
Bebernos el viento a bocanadas,
despeinarme
con la seda de tus dedos,
degustar la menta de tu risa.
Asirme de tu mano
y caminar y caminar
los senderos de los tiempos,
la brisa de los años.
Perderme
al doblar la esquina de tu cuello
al bajar la pendiente de tu nuca,
deslizarme en las arenas movedizas
de tu espalda,
retozar en el nácar de tus piernas
en el zafiro de tus pies
en el turquesa de tus dedos.
Y vivir en el sueño de tus días
y soñar en el cosmos de tu esencia
y contar todas las estrellas
en el firmamento de tu mirada.
Poesía de Alejandro Cárdenas
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También es la geografía que se recorre y el cuerpo dibujado en la memoria.
Será así la mirada y el firmamento, hermoso poema.
Un gran saludo.
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Gracias por tu bello comentario estimado Héctor.
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Buen balance entre lo estelar y lo corporal, de alli surge un plano grandilocuente que estimula el panorama sensorial. —merece un aplauso fuerte amigo.
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Y yo te mando un abrazo fuerte estimado amigo poeta. Gracias siempre.
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Hermoso poema Alejandro. Un abrazo.
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Muy agradecido Melchor. Eres bienvenido.
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Siempre es grata tu visita y comentario estimado amigo Pedro.
Apasionado poema donde el firmamento se hace pequeño, para tanto viaje estelar, como tiene el conocimiento del cuerpo que se ama y acaba por convertirse en un mundo abierto, a la imaginación y la poesía.
Gran poema.
Saludos.
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Gracias siempre buena amiga.
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Gracias Pedro por tu atinado comentario. Siempre bienvenido poeta.
Buen poema, Alejandro. Saludos cordiales
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Que Maravilloso el recorrido en la tierras de tu musa Poetry… 
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Amalia, gracias por venir poetisa.
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Carlos, que gustazo verte por aquí. Un saludo poeta.
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Gracias poetisa. Un saludo amiga.
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