Soy de libros y flores, y me gusta manchar las hojas blancas con una gota de vino tinto.
La tesitura es razón de mis oídos, y no argumento de mi voz.
El tedio ausente me sustrae, y no me da para escribir el epílogo prometido a la tierra.
Quien me viera en este estado, concluiría que mi pobre padre perdió las lentejas y habichuelas con las que me alimentó.
¡Puede que sí!, ¡puede que no!
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TIKAL
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Querido amigo: Nunca te harán una ficha en un manicomio. Tus poemas son demasiado hermosos. Un abrazo.
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Muchas gracias David amigo. Un saludo por tus espacios
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Domingo, qué será mejor si escribir entre libros y flores o buscar donde sí puede.
Hermoso poema.
Un gran saludo.
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Yo creo que lo mejorbes transcribir los sueños para que no se olviden. Gracias por venir Hector.
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Hay lugares donde la tinta mancha con ganas de borrarse aún en contra de la memoria, gracias por tu lectura Gali
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