En el espejo de mi mente
un día me asomé
y vi flores bailando
y pájaros por doquier.
Había piedras cantando
y una me preguntó:
¿ dónde vas peregrino ?
y era clara, y era fresca
como el agua su voz.
Voy al país de la vida,
voy al país del amor
Ay, llévame contigo
y cuéntame los sueños
de tu corazón.
Yo seguí caminando
y ella, en el suelo quedó.