Cundo el sonido de la ciudad
ahoga con su ruido mi silencio
y la ciudad corre tras su destino,
que huye de su tiempo,
salen en desbandada mis miedos
pues piensan que su destino
se ha extraviado en los gritos
de las horas perdidas en la ciudad,
yo me detengo
pues mi destino
sé dónde lo tengo
y me dejo abrazar
por tu recuerdo;
porque en tu mirada
reside mi destino
y tu rostro con su sonrisa
es el reloj de mis horas
y donde el dolor del mundo
no me importa, no me duele
y entonces en ese momento,
en que solo estoy yo
con mi recuerdo
es cuando me siento más vivo
disfrutando lo que tengo
abrazado al silencio
de tú recuerdo.
Pippo Bunorrotri 13/04/26