“Yo no sé si la encina ha nacido de roca
o ha nacido de polvo que levanta el rebaño
o ha nacido de tierra, seca, caliente y loca,
o ha brotado en la siesta, o es un dolor extremeño.”
(Jesús Delgado Valhondo, poeta extremeño)
…
El otoño se ha abierto
del todo, implosiona…
como fruto maduro.
Con las primeras aguas
la dehesa sedienta
rezuma silencio,
absorbe despacio
lluvias y aguaceros
asentando el polvo
de los últimos veranos.
Entre soledades pardas…
las encinas.
Y en un silencio estático…
enormes alcornoques
lucen troncos desnudos
despojados de su traje de corcho.
Ya no crujen mis pasos,
menudos e impacientes,
pisando la hojarasca
por aquellas interminables
veredas ancestrales
dónde aún…
va correteando mi infancia.
Ausentes en mis ojos
de ahora,
las huellas indelebles
grabadas en el polvo,
la sombra que me seguía,
y aquella luz del sur
recién lavada y limpia.
Oculta ya,
la mirada lejana y distante
en el ramaje del tiempo,
la vida continúa,
permanece…
y no reverdece para mí.
El otoño…
se ha abierto del todo,
empapada la dehesa
de murmullos remotos
y árboles solos.
Se oyen crujidos
de otros pasos extraños
pisando el verde
transparente
de campos que huelen
a tierra mojada.
Allí…quedó mi memoria
en el corazón del paisaje.
Allí, pasea lenta y en silencio
con toda su soledad de tierra,
antes de que mi luz…se apague.
Octubre 2025
(A la dehesa extremeña donde nací y viví mi infancia).
Foto: Mi pueblo natal, Higuera de Vargas ( Badajoz) rodeado de dehesas. (De la página de “Eres de Higuera…” en Facebook)
