Me gustaría empezar el poema con tres citas de Rabindranath Tagore.
“Engarza en oro las alas del pájaro y nunca más volará al cielo”
“El bosque sería muy triste si sólo cantaran los pájaros que mejor lo hacen”
“Llevo dentro de mí mismo un peso agobiante: el peso de las riquezas que no he dado a los demás”
…
Hay un libro, más bien un cuento, que nunca he dejado de admirar por su mensaje y al mismo tiempo por su sencillez. Al igual que hay un autor, que siempre me ha dado mucho que pensar. A través de ellos voy a escribir el poema.
…
Quién pudiera devolver el oropel
a ese viejo trozo de metal oxidado
que se erige en la plaza cual despojo
vestido de excrementos de paloma
con unas cuencas vacías e inertes
desprovistas de sus antiguos zafiros
y dotarle de nuevo del brillo del rubí
que daba fortaleza y vigor a su espada
quién pudiera traer de nuevo de oriente
el alma de la negra golondrina amortajada
para poder de nuevo unirles para siempre
para que la amistad y el amor por los demás
perdure y cale hondo en nuestros corazones.
Tal vez sea por eso que he decidido el camino
a seguir para alcanzar la verdad y la liberación
y siguiendo un rumbo impredecible bajo las ruedas
después de haberme sentido como un lobo estepario
y de mucho hacer autodescubrimiento con Demian
me he planteado un largo y caudaloso viaje al Oriente
para quizá sentir la misma espiritualidad que Siddhartha.
…
El libro está implícito en la primera estrofa y el autor en la segunda. Entre los dos he intentado guiar el mensaje, que inspira otro tipo de amor, distinto al que guía el día de San Valentín.
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Profundo como Hesse! Precioso poema! Mil gracias por tu aporte!
Ha sido un gustazo leerlo.
Abrazo!
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¡Maravilloso señor Volte! Las tres sentencias que sirven de epígrafe, conservan el vinculo espiritual del autor conexas a su argumento como una columna estética operando tal cual, una “cruz de san Andrés” para que el pandeo sea imperceptible. Aplaudo la siembra pedagógica en esta propuesta; siguiendo “el rumbo bajo las ruedas” descubrió Tagore (y se alegraba) de no ser parte de la rueda del poder sino del polvo que esa rueda del poder aplasta. Aplausos—
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Has elegido un autor y unas obras que te han dejado huellas… A mí también.
Te digo , cuando joven , mi libro de cabecera era “El lobo estepario” . Lo leí tantas veces, señalando párrafos, buscando una respuesta para encontrar algunas verdades…para caminar en la vida.
Por eso, me identifico contigo y con tu poema.
Te felicito por elegir a Hesse y a Tagore,
Tu fermoso escrito despide filosofía!
Un abrazo, amigo!


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Admirable tu poema. Me ha encantado cómo entrelazas a Tagore, Wilde y Hesse. Se siente ese hilo común entre la compasión, la búsqueda interior y la espiritualidad. El poema transmite un amor que va más allá de lo romántico.
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Me alegra que te haya gustado, un placer tu comentario.
Un saludo.
Entre Tagore, Hesse y tu comentario la golondrina se siente tan feliz como el príncipe.
Un auténtico placer tu comentario, Domingo.
Un saludo.
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El poema está basado en el Príncipe Feliz de Óscar Wilde y me he ayudado de Hesse y de Tagore, para hacer ver que la filosofía la tenemos mucho más cerca de lo que pensamos.
Son la bondad y la filosofía las que en algún momento nos pueden llegar a salvar de nosotros mismos.
Un saludo, María.
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Has sabido plasmar muy bien el espíritu del poema, un placer tu comentario.
Un saludo.