La estancia no mentía
olía a verdad
un cítrico humo de enebro
envolvía el lugar,
tres acordes y a rodar.
Tal vez, amigos por necesidad,
la naturaleza en mi
me obligaba a fumar.
Si se rompía una cuerda
Pink Floyd acariciaba el alma,
King crimson despertaba
las abejas de los oídos.
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Un cítrico humo de enebro ![]()
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para nada eres irrespetuoso, fue el momento divino.
Me alegro que sigas tocando, yo no puedo pero eso es otra historia
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los jethro tull, como no, el flautista magico tambien hacia pasar grandes noches.
Saludos Pedro y encantado que te guste compañero.
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Precioso, disfrute leerlo
Abrazo
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