Es mi corazón un animal amargo,
que transcurre los días
como cae la lluvia.
Cada vez mi piel
más como el asfalto;
como la calle,
como los ojos del gato muerto.
Cada vez mis manos
más como el desierto
y mi voz como la noche;
el silencio.
dije: mi voz como el silencio;
como la palabra que no me alcanza
y la mujer que no me ha amado…
Escribo estas cosas
como quien dice:
deambular de ángeles degollados;
mi andar y mi aliento como navegar sin mar y sin barco;
me espera un peregrinar de océanos enteros y llamados afónicos.
Estoy cansado, pero me desvelo por miedo a los sueños…