En el tiempo que escribo las estrofas
de mis versos con su silencio
el tiempo ronronea en la espera,
en el momento que termino mi poesía
el tiempo espabila su urgencia
y en la premura de su diligencia
encuentro la perfecta imperfección
de lo que sienten mis versos,
de lo que quiere mi poesía,
y con la impaciencia del sosiego
entrego mi poesía al viento,
como un Dios entrega a su hijo
al destino del mundo,
para que navegue en solitario
en el océano del universo,
mientras espero en la zozobra
de la paciencia
observo las sonrisas despistadas,
los murmullos de los silencios,
las miradas de soslayo,
las palabras que desarman
los versos de mi poesía
que ha dejado de ser mía
para ser solo una poesía
que habla de lo que siente.
Pippo Bunorrotri 27/03/25