En el lavadero

Allí, en el lavadero, como todos los días, las mujeres bajan con su tabla de lavar y sus cestos cargados de ropa. Cada una, en su puesto de costumbre, arrodillada y a su faena. Una por una, echan las prendas al agua y con su pastilla de jabón en la mano, la colocan sobre la tabla y, con fuerza y garbo, la frotan.

Charlan unas con otras, o todas con todas ─a veces se quitan la vez al hablar─, sobre el tiempo, las cosechas o algunas locuras del pasado; se preguntan por sus enfermos, reniegan de sus maridos, se quejan de sus hijos y se comentan los últimos chascarrillos de las cosas que suceden entre la gente del pueblo.

Según van terminando, cada cual, recoge sus cosas, carga con su cesto y se despide hasta la próxima.

Las lavanderas
charlan, ríen y cantan.
El Sol calienta.

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Tu poema es como un cuadro realista, describiendo la belleza y sencillez de lo cotidiano. Aplausos.

¡Qué emoción! El Sol espera.
Excelente. Un gran saludo @pacodecaceres

La belleza de la sencillez en ese relato, una especie de haibun que toca el corazón…🩵💦

Me has traído recuerdos de la infancia en mi pueblo natal de nuestra Extremadura.:heart_eyes::heart_eyes::clap::clap:

Un abrazo, Paco! Me alegra leerte otra vez! :hugs:

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De allí proceden esos recuerdos míos. Gracias por tus palabras. Qué disfrutes de un buen verano. Un abrazo.

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Un cuadro auténtico de nuestros pueblos.