En la vasija de la tarde
meneo con delirio sol y mar
tomo ese brebaje:
en un sorbo me hechizas.
En recipiente de aire
revuelvo palmeras y nubes
aderezo esa pócima con brisa:
en un suspiro me drogas.
En la olla de los recuerdos
agito viejas canciones
gajos de luna
besos furtivos
apresurados
los condimento con aquella vez
bajo la sombra del manglar
cuando un nuevo temblor sorprendió tu cuerpo
y soltaste la inocencia estupefacta
gemido que subió aleteando entre el follaje
y se fue volando con aves marinas,
para siempre.
Tomar esa infusión de añoranza desconjuga el tiempo
enajena ideas
esa magia enloquece de vez en cuando.
Pero guardo ese bendito embrujo
para mi íntimo aquelarre
con los elementos
en esta solitaria playa.
Bravo Duque, el paisajismo es embrujador,la soledad de la playa, la brisa, las palmeras borrachas de Sol, los efectos transitan por el viaducto del sortilegio. Un grande aplausos.
A veces hay que retornar a esa poesía paisajista, ahora que todo está queriendo retornar a los orígenes, a la naturaleza, quizá por el remordimiento en los abusos de la época del plástico y del silicio y sus efectos sobre la salud.
¡Hay tantas terapias ahora con piedras, aromas, agua, abrazando árboles, etc! Cuando en nuestros tiempos nos bastaba con deambular por el campo, correr tras una pelota en los charcos de la calle o en la playa o irnos a bañar al río con toda la pandilla.
Hace bien de vez en cuando poemas sin gluten, orgánicas, sin fertilizantes ni invernaderos.
Digo, no es que nos salgan tan bien, pero hay que aventurar nuestras plantitas. En una de esas se nos dan buenos jitomates, aunque corramos el riesgo de que sean usados para que los lancen a la cara de nuestros poemas.
El paisaje cuando no integra al narrador, pareciera que adquiere síntomas estáticos, pero no es tal cosa, dentro del paisajismo hay movimiento, porque el paisaje se reproduce, crece y se expande en su propia existencia, solo que, el que lo representa en palabras, le es posible verlo desde su interioridad. Entonces en la relación ser/ambiente, prepondera el sentimiento de quién lo escribe. Y de esa mezcla salen poemas muy emotivos dispuestos a perdurar en el tiempo como el embrujo que usted plantea. No debemos olvidar que uno de los objetivos del arte es la reproducción fiel de la naturaleza en todas sus manifestaciones, eso nos anima a regresar a la naturaleza y ha quedarnos en ella.
Lo que sea que te hechizó te dió una gran inspiración esa clase de brujerías se agradecen mi buen duque poeta.
Más aplausos para tu poema que viaja como las aves marinas para llegar a nuestros ojos.