Toro de bajo monte,
largas picas y caballos de cartón.
Relucientes toreros duermen,
sueñan toros oxidados en las estepas
y en las plazas desiertas de ultramar.
Capas dobladas en rosa y amarillo
envuelven despuntadas banderillas
y de madera carcomida las espadas.
Clarines desafinados y trompetas con sordina,
sopla el viento en otra dirección.
Patrimonios agotados,
enmohecidos pasodobles,
otro tiempo, otras formas, otro momento,
resplandecen las tardes de arena de reloj…
El sol en la playa y la sombra en los parques
sobre los que las palomas vuelan
en un mundo sin barreras, ni tendido, ni portón.
Siluetas de horizonte,
encalladas veletas que no mueven otros vientos
ni en los montes, ni en las plazas
ni en la más medida razón.
Dibujo propio.

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Bravo Xavier, suscribo totalmente. No se podría decir con más elegancia y razón.

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Muchas gracias Pippo…
Un saludo a ti también 

Quizá esta crisis que estamos pasando acabe con ese mundo del toro tan mítico y pasional, que tiene sus defensores y detractores.
No voy a entrar a ese debate, te comento el poema y me pareció hermoso, bonita manera de describir su decadencia…
Y el dibujo, precioso, una silueta que sigue enraizada en nuestro paisaje.
Abrazos, Xavier!
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Versos muy sutiles, retratando a un animal tan bello y tan portentoso como es el toro con todo el ritual ancestral de la tauromaquia. Tu dibujo me recuerda a los famosos toros de Osborne que sembraban las carreteras, todo una memoria histórica tus versos, tu dibujo y su pasodoble tan lucido, poeta!!!
Buen poema. Al final, lo importante es respetar e intentar entender al otro.
Un abrazo.
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Gracias Rafael… el respeto es la clave del entendimiento.
Un abrazo compañero 

" El marido de siriaca
tiene un toro que es bravío…"
Gran poema Xavier, tiene imágenes dispersas desde un paisaje bucólico, a otras, de de signos mas intrincados. —Aplausos—
Finaliza de está manera:
«en la plaza de los toros
una mujer dio un chillido
Cuando vio salir el toro
Lo confundió con su marido»
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