El río corre salvaje,
trota libre en su cauce,
en su furia de momentos
quebranto arrastra
y en su quietud
calma serena deja.
Limites no tiene
fronteras salta
y cruza sin permiso,
en él se refleja
es espejo de la vida
mostrando esa realidad
que no acepta.
Paredes y muros derriba
con la furia de su movimiento
sin ruido y con estruendo
su agua nos recuerda
su manera salvaje
de crear y destruir
belleza y fealdad.
La luz transforma
en arco iris
mostrando esa puerta
ojival, gótica
por la que se miran
a los sueños
que se van
y se quedan.
Su cauce abandona,
como un marido su casa,
cuando el tiempo le enfada
mostrando su rudeza
y la crueldad
de su furia.
El río representa
la vida
de la existencia
del mundo.
Pippo Bunorrotri 08/02/25