El mar, padre protector o irascible, juez indulgente o implacable, guardián del tiempo, notario del mundo y de la humanidad, eterna fuente de inspiración …
Gracias, María, por visitar y comentar.
El mar actúa como un potente instrumento poético al simbolizar la inmensidad, el cambio constante y la libertad. Funciona como una metáfora del inconsciente, representación de la vida y la muerte. Aplausos para ese renegado dinámico y andariego.
Aunque vivo bastante cerca del mar, temo malgastar su poderosa influencia en mí si lo visito demasiado. Sólo voy a verlo cuando me siento preparado para ello. Este poema lo pergeñé un día de fuerte temporal en el Mediterráneo, la semana pasada. Muchas gracias por tu lectura y amable comentario.
El mar, guardian profundo, silencioso, lleno de furia, testigo de tantas huellas milenarias. Que maravilloso poema. Encantada de leerte. Saludos cordiales.