En el eco de mi nuevo camino
suenan latidos de rosa y jazmín,
es el masaje tierno de una copa
donde brilla el poso de un bailarín.
Resuenan mis pasos perdidos
junto a la percha de un llavero
y en la telaraña de mis dedos
guardaré el olor de tu febrero.
Trazaré el sonido de mi sonrisa
en el suburbio de tu ventana
y con la llave de mis lágrimas
abrirás el amanecer de tu aduana.