Te escucho a ti
que me miras
sin palabras
esperando las mías.
Escucho al mundo
que me grita
con su suido
mientras me mira altivo.
Escucho mi silencio
que hilvana las palabras
que en mi mente escribe
el pensamiento.
Pero sobre todo
atento escucho
todo lo que nadie
está diciendo
voz alta…
esos silencios que nacen
en las grietas de las soledades
que hablan del sentir
de esa forma que se siente…
con las que aprendes a escuchar
el sonido fino y veraz
de esas palabras
que no dices…
que preguntan
y te persiguen;
cuando duermes,
cuando sueñas,
que enseñan
lo que duele
el pensamiento.
Pippo Bunorrotri 09/02/25