El nombre que te dí

El nombre que te dí
tú lo robaste
me lo quitaste de los labios
con un beso

Lo tenía en la punta de la lengua
lo atrapaste como quien se roba un sueño
lo dormiste en un abrazo
lo hiciste tuyo
en cama de tabla picada
raspando apenitas el cielo
y de nuevo
hiciste que brotara
el agua de la fuente
que te nació
a imágen y semejanza
del nombre que te di
y que aceptaste

El nombre que te di
te lo arrebato
como pago por tu delito
y la flagrancia
con la que robas cada día nuevos nombres
de nuevas bocas
que quizá te llaman suya
a bocanadas

Poco queda del nombre
que nos dimos
cuando recurríamos
al glígico
para no llamarle amor
a eso que hacíamos
perdidos en nuestra propia partida
de nominación personal

Par de demiurgos malditos
destinados a destruir
lo que sea que pudiéramos crear
al pretendernos solos
originales
originarios

El nombre que nos dimos
ya no existe
incluso si quisiéramos llamarnos
invocarnos mutuamente
a voz de grito
no sabríamos cómo
no sabríamos a quién

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