En una llamarada va creciendo
-a golpes de ceniza- el guano amargo
que abonará la tierra y sin embargo
al pan que me alimenta está jodiendo.
Del horno que a lo lejos sigo viendo
van quedando sus ascuas en letargo
y mientras las apagan yo me amargo
con la rabia y la pena en que me enciendo.
Vuelvo la vista atrás, hacia el entorno,
para mirar del cielo su amargura
mientras cambia la luz del infinito.
Se calcina el tractor, mi casa, el piorno
y no me queda más que la locura,
la puta muerte el hambre y este grito.
José Soriano Simón
Safe Creative