El Espiritu de la transición

La concordia que marcó la transición
fue un milagro, visto lo que hay ahora:
partidismo lleno de rencor que aflora,
y traduce todo en polarización.

La corona impulsó un cambio pacífico
y ese pueblo deseoso de la paz,
generoso hasta el extremo, fue capaz
de abrazarse sin rencores, fue magnífico.

La ambición por el poder, el populismo
hacen trizas ese acuerdo que logramos,
Si triunfan corrupciones y extremismos,…

…criticar por criticar siendo hipercríticos,
olvidando que en familia, como hermanos,
disfrutamos de cincuenta años míticos.

¿Dónde quedan las cesiones y consensos?
¿Donde están los tres poderes separados?
¿qué pasó con ese pueblo ilusionado
que pedía moderación a los gobiernos?

Se reabren las heridas ya cerradas,
se reavivan los rencores de la guerra,
las venganzas prometidas desentierran
destrozando esa paz ya conquistada.

Yo recuerdo embargado de emoción
esa época feliz de nuestra historia,
conocida como nuestra transición.

Pido a Dios que nos conserve la memoria
para defender nuestra Constitución
que ha traído tanto bien, paz y concordia.

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