Criatura brumosa que me miras de lejos,
Más allá de las sombras de tu tarde y olvido,
Nunca corras la tela que te oculta, te pido.
Permanezca tu imagen siempre ahí en el espejo.
Si ayer fue tu cara de vigor y delirio,
Y bramaban tus ansias, y vibraba tu alma,
Si creías que el mundo descansaba en tu palma,
Eras joven retoño, sin dolor, sin martirio.
Hoy cansado refleja el cristal insolente,
Carcomida de años, mi figura gastada.
¡Que se quede perdida! ¡Que se quede empañada!
Ya no quiero mirarte, impostor decadente.
Uf! El paso inexorable de los años que nos muestra ese vándalo que tenemos inocentemente en casa. Lo peor, nos acosa al despuntar el día sin contemplación, nos engaña empañándose para luego revelar siempre inevitablemente toda la verdad. Bravo @alejandroe