
@Diario de Cádiz
Empapado,
se recostó sobre la arena de la playa.
Resoplaba y tiritaba sin control.
Poco después, ya más calmado,
se dio cuenta:
el frío que le invadía el cuerpo
no desaparecería hasta volver a casa.
Esa sensación era,
lo supo después,
la frialdad del destierro.
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Cerca del fogón, del “sírvete”, de la madre cambiándole, la manta, cubriéndole de sonrisa.
¡Me transportó!
Un gusto leerle.
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Cuando lo has puesto en el taller será que quieres alguna opinión o sugerencia. Yo te doy la mía: me parece que es un poema redondo y cerrado, transmite con las palabras justas la desolación del destierro, sobre todo en la conclusión final.
Creo que no le sobran ni le faltan palabras…
Dice mucho!
Abrazo, compañero! 
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Gracias. Sí, quería vuestros comentarios porque lo encontraba corto y no sé si realmente parecía un poema.
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Muchas gracias. Valoro mucho tu opinión.
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