Yo no me escribí, fui escrito, porque ya me habían leído.
Y me reescribieron al reinterpretarme.
Buscaba debajo de las piedras mi insignia de hombre, como una raíz llena
de espejismos, mas me hallaba muy lejos, y para encontrarme
me pusieron en vez de una piedra, un corazón de carne .
Dios me buscaba para curarme la superstición de que no existía.
El libro que me salvó: La Biblia
1 Corintios 13
4 El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; 5 no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; 6 no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. 7 Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.
8 El amor nunca deja de ser; pero las profecías se acabarán, y cesarán las lenguas, y la ciencia acabará.
Citas “La Biblia” .
¡Menuda elección!
Para mí es el mayor compendio del saber antropológico que existe. Un tratado de la naturaleza humana como nunca se ha escrito otro. Sociología y psicología de la buena.
Buen poema el tuyo.
Sin duda, la biblia es una experiencia mística de la justicia que está escrita y de la justicia que no está escrita, somos lo que somos por un estado de consciencia legal en nuestra identidad, que rompe ese paréntesis llamado vida… somos antes de nacer y somos después de morir, siendo en el Ser. Mis saludos afectuosos, querido poeta.