El alma entumecida

Estoy sereno y tengo el alma entumecida, no siento absolutamente nada ni dentro ni fuera de mi vida. Pero el silencio y la calma me aterra todavía pues no acostumbro a la paz sino a la guerra cada día. Todos los días. Y por eso estoy cansado, exhausto, harto y asqueado. Y no ayuda a la suma un alma entumecida.

Estoy dentro de una niebla sin nada a la vista y sin eco a mis gritos. No se a donde estoy yendo ni si estoy siguiendo una dirección siquiera porque me encuentro metido en esta niebla ennegrecida que me nubla la cabeza. Tengo el alma entumecida y me encuentro sin certezas de un camino mejor, de un atajo escondido y solo pienso en una salida a tiempo. Una salida de la niebla, de mi alma y de mi vida que me lleve lejos fuera al silencio que me esquiva porque quiero calma, paz y una mente tranquila. Que yo ya he respirado aires de la atmósfera más fría y he soltado mi aliento cálido como muestra de valentía porque no lo quiero, no quiero un ápice de vida dentro de mi carcasa piel traidora y retorcida. Se pueden quedar ellos con el aire que respiran bien contentos y sumisos como esclavos de mentiras.

Yo abandono y me dejo llevar por las mareas que me moje el agua fresca y me lleve donde sea. Quiero el sol en mi cara con la luz que me ciega y sentir su calor, sentirme el alma ligera.

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