El alba que no llega (Soneto)

Eres el bello ocaso que contemplo
mientras su luz se rinde en tu figura,
tu piel es la promesa que fulgura
y en su final convierte el cielo en templo.

Quisiera merecer tu claro ejemplo
mas te haces noche, densa y tan oscura;
y yo, sin luz, descubro la hermosura
de amar sin verte; en sombras me retemplo.

Tal vez regreses, clara luz que asoma,
en alba que entre ruinas se avecina,
la voz que nombra en mí, su dulce aroma.

Si eres noche aún sombra, me destina
a arder callado, yo, si el hielo doma
y amar tu ausencia, tal como declina.

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