Efímero

Deambulan por mi mente esos bellos cristales que adornan tus ojos, y cómo la carne alguna vez consumada, se volvió prisión, pero eterno en lo onírico, como en las bellas memorias que condecoran a los mártires.

Morirás sin recordar lo sublime que fue la unión de la lluvia con la tierra, la miel entre tus dedos, la saliva que caía a borbotones, la amargura del tabaco en nuestra boca.

Viejas pasiones que vagan por las flores marchitas bajo un cielo dorado de recuerdos que cada vez se hacen más fugaces, serás inmortal aún cuando mis huesos sean polvo.

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