Efecto de la luz

Al coincidir frente al vidrio de la vitrina, nos miramos con la vaga familiaridad de quienes compartieron un sueño antiguo. Éramos los mismos que alguna vez desafiaron la gravedad como gatos sobre los muros, pero el espejo de la ciudad no guarda memoria. Bastó que el semáforo cambiara de color para que la luz nos borrara del cristal, devolviéndonos a nuestra verdadera condición de extraños.

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