Cabizbajos por la vida,
empantallados, absortos,
sin nuestro foco en la herida
que atenaza a los otros…
Llega el eclipse, en seguida …
y elevamos nuestros ojos
pasando de abajo a arriba
con gafas que eclipsan rostros.
Ese eclipse solar
dura solo unos minutos
y en cuanto vuelve a brillar
volvemos a otros asuntos.
Mientras tanto los hermanos
permanecen eclipsados,
y su sufrimiento humano
se nos oculta tapado.
Si te miro y no te veo,
o ni siquiera te miro,
es algo que está muy feo,
pasas desapercibido.
La luz de tu dignidad
se me presenta velada
dejando a la humanidad
oculta, crucificada.
Los planetas y los astros
son un regalo de Dios
que culmina en los hermanos,
culmen de la creación.