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Niño de cortezas. Animoso estoy de ver
fragmentos tuyos en mi escritura y tomarte
como el vino por entre mis sueños de hombre.
vienes de mi ser antiguo y equilibrado
a domar mi existencia
tu cabello es la rama ebria de rocío
del día anunciado.
tu cabello es la hebra de horas
pasando por mi sueño colador
tu cuerpo es la espuma ardiente del mar
y ondea, como una sustancia feliz
el borde de la playa.
tus cejas dan cabida al infinito
con sus haces de luz debajo de ellos,
esos ojos ansíos de sed infinita,
dos instantes nacientes en una cruz.
y están confabulados, los ojos, tus ojos y
el día, el día y la tarde, la tarde y las corolas
para verter mi inutilidad por tu imposible azul
tus pies, finos aromas danzantes
que eternamente llegan a mi ayer y a mi hoy.
Niño, vaciado espesor de azúcar
un día llegaré por la sombra del templo
a querer poblar tu espacio florido
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Me ha encantado tu poema Isaac.
Un abrazo.
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wow, es un placer¡ gracias por leerlo
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Waw… qué lenguaje precioso tejen tus versos de infinita ternura, hacia ese domador azul que aquieta y dulcifica tu estadía en esta tierra!
Me gustó muchísimo, @isaac.freire.uce!
Saludos poéticos!
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Que lindo poema ¡bien construido! Sútil y dulce 
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Me alegra y me emociona igual que tú, gracias por leerlo y ese precioso comentario.
Es un placer que te haya gustado, gracias.
Y si es verdad, hay un domador azul - ausente - que eme lleva a escribir.
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Muchísimas gracias, es un placer, gracias por comentarlo
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Algunos que saben, dicen que esa esencia que llevamos dentro, es como un pequeño niño azul…esa esencia también sabe domar nuestras irás y debilidades…
Con tus letras, eso se me vino en mente…
Otro gran saludo, Isaac!
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Wow, no lo sabía, pero sin duda está ahí desde siempre, “un pequeño niño azul”
Gracias por apreciarlo y rescatarlo. Sin duda siempre seremos ese niño azul, domador o creador de tempestades o eternidades
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