El dolor físico es un aviso
de que estás, de la muerte,
en el más apropiado camino.
Ese dolor jamás ayudó a nadie
y menos a que te volvieras,
ni nunca de nadie fue el amigo.
Tan solapado como una víbora,
destilando sus miasmas amargas,
se tapa en el laberinto del olvido
De él se nutren las tristezas,
es el dolor duro en cada pérdida,
de melancolías el manantial único.

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