Doce aros (minicuento)

Y en el último segundo recordó la noche anterior a la partida. Escuchó los reclamos, los insultos, el crujir de los jarrones a su espalda; como si no hubieran pasado veinte años, y ahora la viera, otra vez las manos a la cintura, el ceño fruncido, inconforme, preámbulo de la pelea que se repite, noche tras noche, hasta perderse en un lugar impreciso en su memoria. Una profunda tristeza lo invadió, algo como una pérdida, pero también un arrepentimiento. Solo entonces miró a Telémaco. Éste le devolvió una mirada ansiosa.

Contuvo la respiración. Apuntó. Disparó. La flecha voló a un milímetro, solo un milímetro, a la derecha del primer aro.

[Primer Premio 9no Concurso Internacional de Minicuentos, Dinosaurio 2015]

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Precioso relato mitológico, enhorabuena por ese premio y compartirlo, poeta!!! Saludos!!

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Un placer compartirlo con tod@s en Poémame. Abrazo