Detrás de las nubes

Detrás de las nubes
el sol se ha dormido,
hoy tienen pereza
los ojos divinos.

Abajo, en el muelle,
observa intranquilo,
la entrada del puerto
un joven marino.

Salió de su casa
lavado y vestido
a ver si las olas
aflojan su ritmo.

La dura borrasca
lanzaba gemidos,
por medio del viento
de oeste y con frío.

Estampa frecuente
narrada en los libros,
dejando aventuras
contadas con mimos.

Hoy pienso en los años
y en cuantos suspiros,
dejaron, sin nombre,
los labios vencidos.

Mi padre y mi abuelo,
sí, fueron marinos,
nacidos en casas
de ambiente sencillo.

Y yo no reniego,
por ser mi destino,
lejano de mares
y muelles que admiro.

Los llevo en mi sangre
y vienen conmigo,
pues son esa herencia
lograda con brío.

Rafael Sánchez Ortega ©
03/04/25

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