Después estás tú

Tal y como te aproximas
voy midiendo tus pasos.
Pisadas huecas y húmedas
que duelen y estrechan el camino.

Tu sombra se alarga en la penumbra
arrastrando voces oxidadas
que quedaron prendidas al recuerdo
y chirrían con el empuje del viento.

Son avisos solitarios
de que tu presencia no es tan lejana,
sino posible, autentica,
detectable.

Y llegan las ansias del olvido,
los gritos que claman justicia.
Justicia terrenal,
no eterna.

Esa que me lleva de nuevo a tu sombra,
a tu imagen prehistórica
a la llamada funesta,
a la tristeza sin sentido.

Pero después de eso estás tú,
y tú, y tú…
y vuestra mirada sonriente,
y vuestra demanda,
vuestra necesidad urgente.

Los ecos se vuelven lejanos,
atónitos, innecesarios,
innecesarios…

Y el escenario se amplía,
se doblega ante tanto calor,
ante tanta energía.

Irrumpen en tromba los proyectos,
los deberes, los besos,
los éxitos, los recreos,
las meriendas,
los juegos amorosos…

Y el escenario se eleva,
vibra, se sacude,
se esmera.

Los ecos desaparecen.
Fueron solo reflejos
de una alucinación pasajera,
efímera, torpe
e inservible.

12 Me gusta

Preciosos ecos y reflejos de una vida, compañera.
Abrazo :hibiscus:.

Precioso, Carmen
Un abrazo :hugs: :hugs: :rose:

Gracias por leerme! :blush:

1 me gusta

Gracias Magdalena! un abrazo también para tí :hugs:

1 me gusta

Hermoso, Carmen! Muy bueno tu poema. Que se quede solo en esos reflejos pasajeros y efímeros…
Abrazo, compañera.

Gracias María! :kissing_heart::kissing_heart:

1 me gusta