Y desaprender al fin fue
dejar de pensar tanto
empezar a sentir más
los zarpazos, las ausencias, la pena
las historias inconclusas que nacieron muertas.
Nunca se trató de esquivarlos,
razonarlos,
darles argumentos para no ser.
Nos habían puesto aquí para que
empapados en ellos
un día la lucidez nos dijera al oído
que decidir estaba en nuestra mano.
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Versos preciosos, un saludo ![]()
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Gracias @albanigranda, qué bien que te hayan llegado.
Excelente
Bienvenida nuevamente
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Magnifico !!