Es un cascarón que te envuelve,
una muralla que te aprisiona,
unas cadenas que te amarran,
una guadaña que te mata.
Es un perro que te culpa,
una fatiga que te aplasta,
una molestia nefasta,
una abulia sin disculpa.
Nada evita tu tristeza,
ni el vacío que te habita,
no hay interés que te atraiga,
ni actividad que distraiga
esa ansiedad que te agita.
Se apodera de tu mente
y de tu estabilidad,
no te deja ni pensar,
ni declarar lo que sientes.
Encerrado en tus entrañas
por el peso que te oprime,
no percibes cuanto daña
ser esclavo de tus lides.
Por los poros de la piel,
deja que salgan tus penas,
que no se apropie la hiel
de la sangre de tus venas.
No te quedes estancado
y atraviesa la frontera,
hay un mundo al otro lado
más allá de tus barreras.
Explora un nuevo objetivo
que te saque del confort
que te mantiene cautivo.
¡Pon tus manos en acción!