Quince días bastaron para demoler
la que fuera tu casa,
de la que presumías
por sus finos acabados…
Y tus hermosos muebles…
¿dónde quedaron?
los apreciarán sus nuevos dueños…
Escombros, polvo, ruido infernal…
Nada… así es la vida… te conviertes
en cenizas, en la nada…