Vivamos los pasillos
cientos, miles,
todos juntos
Y
sumemos besos— miles;
en las actos cotidianos
que llevan nuestros nombres,
y llevaran el de nuestros hijos.
En el encanto de las cosas
que nos atan;
las acostumbradas fachadas
—notas, comedores y camas.
En pisos de tabla
digamos que vivieron —
interminables.
Las costumbres y nosotros.