De nosotras

Desvelada y sin poder reunir sus sentidos
en el sueño obligado de la noche,
acumula días condenados al insomnio.

Hace tiempo que no es dueña de su cuerpo,
se siente ajena a sí misma, desgarrada,
sin fuerzas para recuperarse
o al menos averiguar dónde la han puesto.

Algún día su sangre recorrerá los cuerpos
que provocaron su exilio,
cuando el hígado
de su última y más preciada esperanza
decida abandonar lo terreno.

Aún permanece alejada del sueño pero sujeta a sus delirios,
como muchas otras mujeres.

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Hermoso :clap: :clap: :clap:

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Precioso tu poema
Un saludo

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