A fuego de kerosene
pirómano en la memoria;
a dos cuartas
lobo de ciudad y el corazón a pedazos
de algún peatón.
Un rockstar quema su monólogo
como amuleto;
otra vez,
por curiosidad
sonríe
disimula un poco en el afiche.
Corazón fanático lleno de sanatorio
en otro día
debe soñar antes de,
que a medianoche la dosis
inexacta duele menos.
Cielo gris limeño
mismo color bajo lupa;
en secreto una estrella cuerpo a tierra;
neurastenia, la radio toca fondo
a deshoras
la canción inacabada es cómplice
a fuego lento.
El mechero en la botella no olvida lo nocturnal.
Es necesario
empezar de cero detrás de bastidores.
Con este enorme arranque atraes la mirada hacia tu poema, como un señuelo…
Tus versos tienen siempre la virtud de removernos por dentro…
Hermoso cómo escribes, amigo.
Abrazos, Martín.
Tus poemas tienen la magia de un estilo propio y peculiar, al que habría que ponerle nombre, tal vez poesía Martiniana. Me encanta como escribes, desde tu mirada particular y expresiva de la realidad. Un saludo, amigo.