Tuve una pregunta
Lo testarudo de tu nombre
Y un zoológico de realidades
Exóticas, carteristas
Huecas…
Una barraca y un remolino,
Un cálculo sin impulso,
Aquel huésped no deseado tejiendo
Imparable mi polvorienta repercusión
Sobre el sabor de tu lengua.
Adiós luz,
Adiós a esas copas vacías,
Y al como forzar
Un relevo de mayor acidez –
Transbordaremos
Hacia un rincón un poco más claro,
Dónde plantar tesoros entre penumbras,
Y menguar en la fotos
Carretes para tus dedos
Tumbonas para tu alma.
Te buscaré en mi;
Cómo un loco sin mañana,
Cómo un vesánico monarca
Y en el bálsamo de cada grieta.
Te llevaré en los ojos como un diluvio
Cómo matorral en mi jardinera,
Entre raíces de tus maravillas
Y en la Tierra dorada de un milagro,
Cuando el recuerdo de tu cuerpo entregado
Rompa columnas en la temeraria desolación,
Y en el escondite de los huesos
Se repita una tragicomedia
Dónde guardo tu amor.