Cuando me vaya será recordando el olor de la pradera.
Me iré desalza y en silencio apagando ese maizal ocre que le arrancará lágrimas a mi sepulturero.
Cuando ya sea polvo me iré a esparcir en las raíces de los sauces que todavía lloran nuestras sombras.
Cabalgaré en la noche de los silencios que aún habitan al otro lado de la cerca.
Me llevaré pegada en la piel los olores que en otra vida recordaré aunque te me vuelvas un extraño.
Cuando parta, trataré de retener esos sueños que se nos han negado ser soñados.
Quizás detrás de otro arco iris logre despertar en la candidez de
tus besos prendidos en mis ayeres.
Cuando me vaya me iré como viví, deshojando margaritas del portal de nuestra casa.
Me ha llegado hondo esta prosa “póstuma” llena de matices líricos. Y ese final de margaritas deshojadas le da al texto más ternura si cabe. Saludos Ceci.
¡Me encantó, me encantó, me encantó!
Me encantan las despedidas, me encantan los poemas y prosas sobre la muerte.
Este no tiene nada de macabro (que reconozco, tambien me encantan si no son gráficos), es sutil, hermoso, una despedida maravillosa, me suena a lo que me diría al final alguien con "una vida bien vivida".
Ayy me emociona que te haya gustado, me honra y me mima.
Infinitas gracias por darle vida desde tu mirada a mi escrito.
Besote enooormeee desde Uruguay hasta Venezuela.