Cuando mamá ya no esté

A mi vieja, le pregunté antes de dormir, si el cielo nocturno iluminaba también el rostro de los que no tenían nada:

Ella se quedó callada. Yo sabía que lo tenía a todo porque la tenía a ella. Tendría yo unos seis años. Afuera llovía, y dentro de casa el doble. Un concierto de ollas por gotera y un par de pulgas por mascota.

Cuando mamá ya no esté todo será distinto,
la flor de Jazmín perderá su color,
el pájaro ya no sabrá volver al nido,
se difuminará el sol entre nubes.

Y los malos hijos darán cuenta de sus errores,
saldrán lastimados por la ausencia de mamá,
entenderán el valor de lo perdido,
beberán del deseo de cambiar el pasado.

Mamá se irá y con ella el abrigo nocturno,
la brisa fresca que entra por la ventana,
el “puedes volver a intentarlo”,
la curita en una pequeña herida.

Y los buenos hijos extrañarán con las entrañas,
su corazón guardará un rescoldo de paz,
amasarán los recuerdos con cariño,
dibujarán en el aire su rostro mientras lloran.

Cuando mamá ya no esté la buscaremos en sueños,
hará un banquete para sus hijos,
los reunirá en la mesa y todos juntos comerán,
mientras las mascotas que se han ido juguetean.

Y no faltará nada. De su ausencia nacerá el sueño de encontrarla en estrellas,
de visitar su habitación de nubes y flores, el calor de sus manos sobre la nuestra. Y ya no habrá enfermedad o amargura, porque su sonrisa iluminará hasta el corazón más afligido.


A mi madre, y la infinita fortuna de aún tenerte a mi lado.

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Y yo, que ya no la tengo, puedo decirte que tienes toda la razón… Sucede todo eso cuando ya no están.
Precioso tu escrito.
Abrazo, Daniel :hibiscus::hibiscus::hibiscus:

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Por muchos años, preciosos versos al calor inconmensurable del amor y la unión de una madre!!!:hugs::hugs:

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Gracias Walla. Salud para tu mami allá arriba!

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Ana, gracias por tu lectura!

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