Cruzaremos la sombra más oscura,
venciendo las tormentas del camino,
hallando en el amor la fuerza pura
que forja con valor nuestro destino.
La vida nos guardará dicha futura
y un tiempo de bondad y de buen vino;
miraremos la senda ya ganada
con la paz del alma reposada.
Y cuando el tiempo toque nuestras vidas
y pinte nuestra piel con su paciencia,
curando de los años las heridas
y hallando en el abrazo la elocuencia;
sabremos que las almas encendidas
conservan intacta su inocencia,
y amándote con fuerza de otros días,
avivaremos todas las porfías.