Al final, el destino sí estaba escrito y es el estado de nuestro cerebro cuando lleguemos a la vejez. Retrasemos ese momento de vulnerabilidad extrema todo lo que podamos cuidándolo lo máximo posible y luchemos juntas para que el Estado nos proteja de La Mala Gente cuando el destino nos alcance.
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Lo has dicho bien…los mayores son muchas veces tratados como trastos viejos que no sirven. Recordemos lo que pasó en la pandemia con muchos de ellos.
Un abrazo, Penny.![]()
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