Crónica rimada Antilópez (05-II-2019)

Cualquier persona bien puede
decir groserías, si quiere,
según su temperamento
dependiendo del momento.

De su carácter festivo
o de su enojo excesivo;
yo las digo en la cantina,
es su perfecta vitrina.

Pero, un Señor Presidente
no puede ser indecente,
ni prosaico, ni vulgar,
deja mucho que desear.

Su cargo tan importante
requiere verbo brillante
dirigiéndose a la gente
no se vale ser “corriente”.

López entró en un desfase
abaratando el lenguaje,
el español que es tan basto
presto lo convierte en asco.

“Ya chole”, “me canso ganso”,
“safo”, dice sin descanso
que la sociedad se cansa,
pues, de tanta “pinche transa”.

¿Qué pasará con Andrés
que mal gobierna al revés?,
carece del buen oficio,
ha entrado en el desprestigio.

¿Qué, no fue universitario?,
en su mensaje del diario
debería privilegiar
cultura, el bien estudiar.

¿Cómo puede requerir
al pueblo “sabio” exigir,
hacerle moral pedido
sin dar ejemplo debido?

¿Qué, no leyó su “cartilla”
o la tiene escondidilla?,
¿cómo habla mal del pecado,
si, realmente es un malvado?

La verdad me da vergüenza,
me da pena muy intensa
ver que López Obrador
es bajo, procaz hablador.

Autor: Lic. Gonzalo Ramos Aranda
Ciudad de México, a 5 de febrero del 2019

3 Me gusta

Hola, Alfonso que gusto en saludarte. Claro que sí, mientras Dios me lo permita le voy a seguir dando duro en las criticas a López, no queda de otra. Estoy muy enojado de como este infame destroza a diario el idioma de Cervantes al que tanto yo amo. No puedo parar, el pejelagarto (así le decimos por acá) me da mucha tela de donde cortar con tanta tarugada que dice y hace. Y, sí, no comprendo la expresión que me refieres, pero la voy a buscar para aprender, todos los días se aprende algo y yo . . . pues, encantado. Que amable, que estés bien. Un abrazo fuerte hasta la Madre Patria.