Con el cuerpo marchitado

Con el cuerpo marchitado,
quise huir:
del fantasma que ocupaba mi cama.

Con los ojos llenos de sangre,
intentaba saber si era sueño o realidad.

Tan solo el tacto de mis manos
recordaba el frío de tu intención.

pretendias que, el agua, yo…
bañada en salitre, terminara tu trabajo.

El mar era demasiado grande.
Yo… demasiado pequeña.

Un golpe seco, esperanza.

Hierro contra hierro,
ese golpe,
me descubrió el silencio.

El silencio
de esas voces
que no eran mías.

Levanté las manos,
supliqué ante el mundo.

“Llevadme”, dije.

En cualquier sitio con paredes reales
estaría más segura.

Con el cuerpo marchitado,
quise huir,
de la libertad en cristal que tú me habías vendido.

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