Collar de perlas

Una nube de mariposas recorría las mareas. Los cabellos azules se deslizaban entre las aguas; por la transparencia, vislumbraban la tierra prometida, el paisaje teñido de encinas, el cielo bailando sobre las lomas, que daban relieve a la tierra y ofrecían descanso al rocío.

-¿Cómo hablar del creador? –se decía mientras alguien lo despeinaba.

Podía ver innumerables panales de abejas, que soñaban con derretirse, polinizando los sueños; el globo elevado, sobre el horizonte, por la flama de insondables tesoros, rozando las aletas del sol.

El cielo callado contemplaba un sol de justicia. A raudales manaban las palabras amorosas.

-Los trazos del pincel son delicados, podría desvanecerme –se decía mientras alguien lo acunaba.

Cruzaba la línea del horizonte indagando la hondura de aquel corazón. Resbalaba la miel por los cabellos azules. Él solo iba balbuciendo aquel nombre.

La mano invisible del amor sostenía el collar de perlas, como un sueño inalcanzable.

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