Cíñete con vigor, ¡sois mis aceros!
Pues en la tempestad solo a vos acudo,
tras un amor que es protección y escudo,
donde sucumbe el mal de los más fieros.
Cíñete con vigor, ¡sois mis guerreros!
Que en la batalla con ellos nadie pudo,
forjadores de un temple recio y rudo,
capaz de romper destinos austeros.
Cíñete con vigor, ¡sois mi victoria!
Pues desterrasteis fríos del invierno
y toda la amargura en mi memoria.
Cíñete con vigor, ¡hacia lo eterno!
Estar con vos es vivir en la gloria,
y sin vos la existencia es un infierno.